Golpeando al aire

Agosto 2021

Mis querido jóvenes:

Os saludo en el nombre del Señor Jesucristo, deseando que gocéis de buena salud física y espiritual. Este mes quiero compartir con vosotros una reflexión que basaré en 1 Corintios 9:26, “Así que yo no corro como quien no tiene meta; no lucho como quien da golpes al aire“ (NVI). Según estas palabras del apóstol Pablo se deduce que hay diversas formas de vivir la vida, como mínimo dos: Una correcta y la otra no, son aquellos que no tienen meta o que golpean al aire..

Las metas de la vida

Pablo es un hombre lleno de propósitos, aspiraciones y metas espirituales, esto es lo que lo hizo grande, un ejemplo a seguir, una fuente de inspiración para millones y millones de personas. En realidad, son pocos los humanos que deciden vivir la vida al modo de Dios, la mayoría se zambulle en sus proyectos y aspiraciones terrenales sin dejarle espacio a Aquel que les creo y los colocó en este mundo. Vivir es algo muy solemne, en realidad es un milagro. Existir no es cualquier cosa y no estamos aquí por accidente. Dios diseñó el momento, el lugar, la circunstancia en la que tú y yo íbamos a nacer. Pensemos en esto, nadie puede crear vida, la vida es un don de Dios. Conocemos el mecanismo biológico que origina la vida. Un óvulo es fecundado y posteriormente se desarrolla el feto hasta que el individuo está preparado para nacer. Es algo aparentemente simple, pero nadie, ninguna mente privilegiada, ha conseguido producir este milagro en su laboratorio sin disponer de materia preexistente. Este asunto es prerrogativa divina.

Sí, querido joven, Dios ha decidido crearnos y darnos una meta, para que vivamos la vida con el propósito de alcanzarla. ¿Qué meta es esta? Vivir la eternidad.

Por el pecado somos mortales y un día tendremos que deponer nuestra armadura y descansar en la tumba; tarde o temprano a todos nos llegará ese momento. Mientras tanto tenemos que vivir para prepararnos para que Dios nos resucite y heredemos la vida eterna. Pero no al modo nuestro, no como nosotros entendemos o nos gusta creer, sino al modo de Dios. Por eso Juan nos dice en el Evangelio que cada creyente tiene una meta concreta si desea ir al cielo: Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado“ (Jn. 17:3). (LBLA).

¡Aquí está la clave! Conocer a Dios y a su Hijo a quien envió a este mundo para salvarnos. Toda vida que no está cimentada en este propósito, es una vida inútil, una vida desperdiciada.

Qué golpeamos

Pablo usa la ilustración de “golpear al aire“, es decir perder el tiempo, desatinar, no centrarse en el blanco, no tener una meta, no focalizarse en aquello por lo cual estamos en este mundo. En el boxeo se puede ver esta actitud a menudo, y suele ser la causa de la pérdida del combate. Cuando el púgil golpea al aire y no a su contrincante, los músculos de los brazos se fatigan igual que si asestaran el golpe al rival, lo cual supone una gran pérdida de energía porque el organismo debe realizar un esfuerzo para volver a la posición inicial. De haber dado el golpe de manera certera, las posibilidades de ganar habrían sido mucho más amplias.

Cada uno de nosotros estamos en el ring de la vida y peleamos la “buena batalla de la fe“ como dice Pablo (1 Tim. 6:12). La cuestión es saber si estamos golpeando al aire o nos focalizamos en dar golpes certeros. Cuando usamos la violencia y decidimos vengarnos, devolver mal por mal, odiamos a alguien o le herimos con nuestras palabras o miradas; cuando somos indiferentes a las necesidades de nuestro prójimo, ignoramos a nuestro cónyuge o hijos, nos sentirnos mejores que los demás, vivimos para acumular bienes materiales marginando la fe, cuando nos alejarnos de la fidelidad para vivir en el pecado en cualquiera de sus formas, etc., estamos “golpeando al aire“, es decir desgastando energía en aquello que no nos llevará a la victoria sobre el pecado, ni nos dará mayor excelencia moral.

“Golpear en el aire“ es la tónica dominante de los humanos de todos los tiempos. Judas es un ejemplo de ello, creía en Jesús, lo amaba y hasta creía que era el Mesías que había de venir. Pero no tenía clara su meta, no vivía para conocer a Dios y a su Hijo que se había encarnado; se había focalizado en el dinero y buscaba la forma de obtenerlo aunque fuera fraudulentamente. El resultado fue devastador, terminó quitándose la vida. Jesús conocía su corazón y buscó la forma de ayudarle, pero Judas siguió “dando golpes en el aire“, quiero decir, haciendo lo que más le gustaba, dejándose llevar por su egoísmo e interés personal. No hacía ningún esfuerzo por cambiar y se arrastrar por la corriente.

Juan también tenía sus defectos y asimismo también “golpeó al aire“ seguramente en muchas ocasiones. Pero aprendió de sus errores y trató de mejorar, no se dejó arrastrar sino que buscó con la ayuda de su Maestro el cambio genuino de su corazón. Su meta más preciosa era conocer más a su Salvador e imitarle en toda su manera de ser. ¿Cuál fue el resultado? Reflejó el carácter de Jesús y llegó a ser el “discípulo del amor“. Dejó de dar golpes en el aire para focalizarse en una actitud victoriosa. Decidió gastar su tiempo en cosas trascendentales, en disciplinarse, en autocontrolarse, en la contemplación de lo eterno. Bebía diariamente del agua de vida que salía de la boca de Jesús. Juan no fue más privilegiado que los demás apóstoles, sino que aprovechó más las enseñanzas de su Maestro y las incorporó a su vida. ¿Haremos nosotros lo mismo?

Conclusión

Querido joven, probablemente hayas errado el golpe más de una vez y al final te has dado cuenta que has estado “golpeando al aire“. Pero no significa que has perdido tu pelea. Reinicia y sigue adelante. Dios no te ha abandonado, no lo abandones tampoco tú a él. Recibe sus bendiciones.

José Vicente Giner

Pastor y director del Departamento de Jóvenes
de la Asociación General

Para la reflexión:

  1. ¿A qué se refiere el apóstol Pablo cuando habla de “dar golpes en el aire“?
  2. ¿Tienes la sensación de haber dado “golpes al aire“ en tu vida?
  3. ¿Cuáles son las causas por las cuales has llegado a esa situación?

Versiones bíblicas usadas:

LBLA La Biblia de las Américas

NVI                 Nueva Versión Internacional