Eres embajador

Mensaje de Marzo 2019 – 16

Mis queridos jóvenes:

Os saludo en el nombre del Señor Jesucristo y pido que sus bendiciones, amor y dirección sean sobre vosotros en abundancia.

Embajadores de Cristo

Quisiera que reflexionásemos sobre el texto de 2 Corintios 5:20. “Por tanto, somos embajadores de Cristo, como si Dios rogara por medio de nosotros; en nombre de Cristo os rogamos: ¡Reconciliaos con Dios!” (LBLA).

Hace algunos años tuve la oportunidad de conocer a un embajador de los Estados Unidos en España; me lo presentó un amigo y fue un momento inolvidable y más teniendo en cuenta que se trataba de un diplomático que representaba a uno de los países más poderosos del mundo. Un colportor amigo mío se presentó en una empresa grande con el objetivo de distribuir la
literatura que llevaba. Primero fue al despacho del director. La secretaria le preguntó por su nombre y oficio. El colportor le dijo: “Soy embajador”. Ya os podéis imaginar lo sorprendida que quedó aquella mujer y la prisa que se dio para anunciar al director la presencia de aquel enigmático personaje. “Señor director –dijo la secretaria- afuera se encuentra esperando un embajador y desea hablar con usted”. El director se levantó enseguida y le dijo a la secretaria que le hiciera pasar inmediatamente. El colportor entró en el despacho con paso firme, con una sonrisa en sus labios y mirando a los ojos al director; le extendió la mano diciendo su nombre y el absorto ejecutivo le dijo al colportor: “Señor embajador tenga la amabilidad de sentarse y estoy a su servicio.

¿A qué se debe tan alto honor que usted venga a visitarme y a qué país representa?” El colportor le respondió sin titubear: “Soy embajador del reino de los cielos y vengo a hablarle de un asunto de vital importancia relacionado con mi responsabilidad”. El director no salía de su asombro. “Embajador del reino de los cielos. ¿Qué es eso?”. “Verá, señor director –dijo el colportor- soy misionero y represento los intereses de Dios. He venido hasta aquí para hablarle de la tarea que realizo y facilitarle unos manuales…” El colportor sacó la literatura y le presentó el material. Al final, el director le compró bastantes libros, no sé si movido por el arrojo de aquel joven o porque le interesaba el tema o por lo original de la presentación. No es que esté aprobando este sistema para que los colportores lo imiten, ya que más de uno puede tomarse el asunto de forma negativa. Pero debo decir que en un sentido espiritual el colportor estaba diciendo la pura verdad.

El texto que consideramos hoy para la reflexión nos enseña esta verdad: “Somos embajadores de Cristo” ¡Qué alentador y maravilloso! Con estas palabras se nos garantiza que todo aquel que aceptó a Jesús como su Salvador personal y se bautiza en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, es designado por Dios como embajador en este mundo de su reino. Un embajador secular es un funcionario diplomático de primera clase que representa su país o estado ante otro.

Los intereses de Dios

El embajador que yo conocí debía representar los intereses económicos, políticos, educativos, militares, sociales, etc., de su país y no los suyos personales. Él no podía hacer y decir lo que quisiera, porque tenía un compromiso con su patria, se había comprometido a que su país quedara en un alto nivel cara a las autoridades españolas y dependía mucho de cómo él era. Queridos jóvenes, ¿a quién representa vuestra vida? ¿Vivís alentando vuestros propios intereses o los de Cristo?

Muchos dicen que son cristianos, pero actúan como si no lo fueran y por supuesto no pueden pensar que el cielo los considera sus embajadores. Jesús dijo: “No todo el que me dice: “Señor, Señor”, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos” (Mat. 7:21-21). (LBLA). Un embajador de Cristo es aquel que vive para agradar a Dios y para bendecir al prójimo. El embajador cristiano busca que el reino de Dios sea representado correctamente en este mundo y que la gente lo conozca y quiera pertenecer a él. Cuando amamos a Dios de todo corazón y hacemos su voluntad, el reino de los cielos está aquí. Jesús enseñó: “El reino de Dios ya está entre ustedes” (Luc. 17:21). (DHH); Juan el Bautista predicaba: “Arrepentíos,
porque el reino de los cielos se ha acercado” (Mat. 3:2). (LBLA). Juan era un embajador de Cristo, preparaba su primera venida, anunciaba a la gente las virtudes de Aquel que venía para salvar y para bendecir esta humanidad: “He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo” (Jn. 1:29). A veces me ha tocado entrar a diversas embajadas de España en el extranjero y he podido constatar que al estar allí se respiraba un ambiente familiar, como si me encontrara en mi país. En realidad si somos embajadores de Cristo, nuestros hogares, la iglesia, el lugar de trabajo, todo despedirá un fragante olor a cielo.

Representar a Cristo es algo muy solemne y extraordinario. Daniel y sus tres compañeros fueron embajadores del cielo en tierra pagana. La manera de hablar de ellos, su comportamiento, su integridad, su sabiduría y honestidad, fueron decisivas para que el rey Nabucodonosor aceptara creer en el Dios de los hebreos.

Cristo representó los intereses de su Padre: “Porque yo no he hablado por mi propia cuenta, sino que el Padre mismo que me ha enviado me ha dado mandamiento sobre lo que he de decir y lo que he de hablar” (Jn. 12:49). (LBLA). Lo hizo de tal manera que pudo decir: “El que me ha visto a mí, ha visto al Padre” (Jn. 14:9). (RVR). Nadie ha representado los intereses del cielo como Cristo. Él es nuestro modelo a imitar.

¿A quién representamos?

Queridos jóvenes, cuando la gente nos ve y nos oye, ¿qué imagen se llevan ellos de Dios y de su reino? Si estás usando las redes sociales ¿a quién estás representando? Cuando vas a la universidad ¿a quién representas? En el trabajo, en tu casa, con tus amigos ¿estás fomentando los intereses de Dios o los tuyos? ¿Eres un buen ejemplo o no? Jesús enseñó que llegamos a conocer a las personas por los frutos que llevan (Mat. 7:16).

No es que debemos hacerlo todo nosotros, es imposible vivir la vida de Cristo si no recibimos el Espíritu Santo. El Dios del cielo nos capacita para que le representemos correctamente y por eso nos da el poder para hacerlo: “Por- que Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad” (Fil. 2:13). (RVR).

Conclusión

Queridos jóvenes, es una gran responsabilidad la que pesa sobre nosotros. La gente espera ver en cada creyente un fiel representante de aquel que murió en la cruz del Calvario. Los discípulos de Cristo de la iglesia primitiva impactaban a la gente con su ejemplo, hablaba más alto su comportamiento que sus palabras y el mundo de su tiempo llegó a conocer las bondades de aquel que nos llamó de las tinieblas a su luz admirable. Os invito a ser la luz del mundo. Que Dios os bendiga. Amén.

José Vicente Giner
Pastor y director del Departamento de Jóvenes
de la Asociación General

 

Abreviaturas de versión bíblicas:
DHH Dios Habla Hoy
LBLA La Biblia de las Américas
RVR Reina-Valera 1960